BABY HAYES: “Había una vez un guapísimo príncipe que venía de una familia muy adinerada, tenía un hermoso castillo y muchos empleados, vivía rodeado de muchas riquezas pero nunca había conocido el amor…hasta que un día cualquiera el príncipe decidió salir a dar un paseo por el pueblo y en medio de toda esa multitud de personas vio a una hermosa muchacha, una vendedora de frutas, con la cara y las manos sucias, hermosa pero vendedora al fin…el príncipe sintió algo raro en el cuerpo, fue amor a primera vista, lo supo desde el principio. Un mes después el príncipe llevo a la muchacha al castillo y se casó con ella, en contra de la voluntad de toda su familia…pero lo hizo…y vivieron felices para siempre…”.

¿Mas o menos así son los cuentos de hadas no? una cree que los cuentos de hadas solo fueron creados para distraernos de niñas y hacernos crecer con la esperanza de que algún día encontraremos a ese príncipe, aunque no lo aceptemos todas crecemos con esa idea básica del amor y el hombre ideal, pero que pasa cuando tienes 26 años y has conocido a muchos hombres y ninguno, absolutamente ninguno, se acerca siquiera a la idea del “príncipe azul”, sin castillo, sin corona y mucho menos dinero. Entonces recurrimos a lo opuesto del cuento de hadas “besar al sapo para que se convierta en príncipe”, también crecimos con esa historia, a falta del príncipe azul entonces recurrimos al sapo porque debajo de cada sapo dicen que podría haber un príncipe. Pero en la vida real ¿de verdad las cosas funcionan así?

En la vida real vivimos rodeadas de historias de amor desastrosas, infidelidad, traición, violencia, desamor, en fin…todas esas experiencias anulan completamente nuestra idea del cuento de hadas, llega un momento en donde creemos que los cuentos de hadas nunca deberían haber existido porque nos crean una idea que en la vida real no existe, como cuando conoces a un hombre que al principio parece un verdadero príncipe azul pero después se quita la máscara y resulta siendo un gran sapo…se supone que el sapo se tiene que convertir en príncipe y no al revés.

Las historias de amor que vivimos día a día son mucho más interesantes y sobretodo mucho más reales, pero de alguna forma están conectadas a los cuentos de hadas, son como los cuentos de hadas modernos, como la historia de una mujer que paso de besar a un sapo para que se convierta en un príncipe a encontrar el verdadero príncipe, con corona y castillo incluidos, que se enamoraría de ella y la llevaría a su castillo a vivir felices para siempre…

“Había una vez una mujer que había perdido la fé en el amor así que decidió solo divertirse y conocer hombres sin llegar a involucrarse sentimentalmente con ninguno, en medio de todas esas salidas, fiestas y relaciones pasajeras y casuales ella era feliz, hasta que un día conoció a un hombre que no era precisamente un príncipe azul y ella lo supo desde el principio, pero siguiendo la historia de besar al sapo para que se convierta en príncipe ella pensó que tal vez, algún día esta historia se haría realidad. Pero dos años después el sapo seguía siendo…solo un sapo, lo peor es que este hombre, en el fondo, tenía todas las cualidades para convertirse en un príncipe, incluso con todos los defectos que traía encima, sus virtudes lo convertirían tarde o temprano en un príncipe de la era moderna. La mujer se cansó de esperar y con todo el dolor de su alma le dijo adiós a su querido sapo y lo dejó ir, pensando que tal vez otra mujer podría darle la oportunidad a este sapo y esperar toda la eternidad por la transformación tan deseada…pero esa mujer no sería ella.

Un par de semanas después, y sin que ella ni siquiera lo sospeche, en una de esas salidas con sus amigas conoció al verdadero príncipe azul, de la manera mas extraña posible que ni ella misma lo podía creer, pero tras su última desilusión ella estaba incrédula respecto a este nuevo príncipe, que tal que después de un tiempo se convierta en sapo y ella no quería correr el riesgo. Pero el amor es el amor, ya sea en los cuentos de hadas o en la vida real y este príncipe azul que venía de una buena familia, de un ambiente de clase alta, que tenía un departamento en el último piso de un edificio lujoso y autos modernos, se enamoró de esta mujer que venía de una familia de clase media, sin apellido europeo ni mucho menos, que tenia un trabajo de medio tiempo cuyo sueldo apenas le alcanzaba para pagar el alquiler de un pequeño departamento y que en cuanto a autos ella no tenía ni siquiera una peta. Pero con todo y estos pequeños grandes detalles, este cuento de hadas de la vida real y de la era moderna se hizo realidad…y vivieron felices para siempre”.

Más allá de que creamos o no en los cuentos de hadas, o de que andemos por la vida buscando a nuestro príncipe azul o nos conformemos con el sapo que jamás se convertirá en príncipe, lo único que nos queda es tener fé en que tarde o temprano aparecerá alguien que nos hará felices y nos vendrá a sacar de nuestro departamento de solteras, pero esa felicidad puede estar incluso en el lugar o en la persona menos pensada, así que lo más inteligente sería despojarnos de los tabúes o de los cuentos de hadas que nos impusieron desde niñas, el amor cuando tiene que llegar...llega y se te puede presentar como un príncipe, o sapo, o abogado, o arquitecto, o político, o músico, en fin…cada una tiene su propio príncipe y su propio cuento de hadas que contar y ¿sabes que es lo mejor de todo esto?...que ese cuento de hadas si es real.

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